miércoles, 2 de noviembre de 2016

PROPAGANDA Y ALINEACIÓN


Estar alienado, no ser lo que se era antes, representa la perdida de la individualidad y personalidad. Ser otro, pertenecer a otro, significa estar sujeto a alguien que maneja sus acciones y pensamientos, es decir, vivir encadenado.

 Estar alienado no es necesariamente autómata; también implica no tener capacidad de decidir y pensar por sí mismo, aun cuando el individuo tenga la ilusión de que lo hace cuando piense que está bien informado y que sus decisiones son furo del pensamiento.
Son estas las condiciones propias para la acción de la propaganda, estrategia con la que se busca involucrar cierta doctrina, idea o comportamiento en una sociedad, y que termina por cambiar, incluso, los impulsos y las estructuras mentales de una persona. Un claro ejemplo de esto es Mao Tse-Tung quien instauro el régimen comunista en la república popular de china “lavándole el cerebro” a algunos de sus detractores, bajo la convicción de que “a los enemigos es mejor convertirlos que eliminarlos”


La propaganda actúa a través de mensajes, símbolos y eslóganes que refuerzan una imagen que invita a las personas a tomar partido por una idea.
Así, se crean ideologías, como la del socialismo o la de la superioridad de la raza aria, que llevan a crear prejuicios que el individuo manifiesta y proclama como propios, como consecuencia de su discernimiento, sin darse cuenta de que son comunes al resto del grupo, de que él es uno más en la inmensa masa.

Las noticias son noticias no por lo verídicas o por lo importantes que sean, sino por la diseminación que los medios hacen de estas. Por eso, es importante estar informados, comparar, buscar y pensar para tener un punto de vista y tomar decisiones autónomas.


          

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